Luna roja

Este hilo fue publicado en BlueSky el 1 de abril de 2026.

Trata de responder a la pregunta: ¿Pudo la URSS llegar la primera a la Luna? ¿Pudo la carrera espacial que llevó a EE.UU. a plantar su bandera en la Luna tener un final distinto? ¿Pudo haber una Luna roja?

El estudio de la conquista del espacio empieza en la Rusia de finales del s. XIX y principios del XX con Konstantín Tsiolkovski (1857-1935) descubridor de la ecuación del cohete y padre de ideas que siguen en vigor.

(Como curiosidad, una anécdota: la trompetilla con la que compensaba su sordera sirvió de inspiración a la del profesor Tornasol de Tintín en Objetivo: la Luna.)

Pero la carrera espacial empieza años después con un error de cálculo.

Durante la IIGM la Alemania nazi desarrolló los cohetes V2 y los EEUU la bomba nuclear. No había que ser un lince para darse cuenta de que ambas ideas, combinadas, tenían un potencial explosivo (guiño-guiño, codazo-codazo).

Tras la Segunda Guerra Mundias la URSS ve que EEUU tiene armas nucleares y que con la operación Paperclip ha «reclutado» a los científicos nazis de las V2 (el pasado del von Braun del que no se habla… porque a una mujer no se le pregunta su edad, ni a un científico alemán que hacía entre 1933 y 1945).

Así que, tras la IIGM, en una habitación del Kremlin se reúne a Andrei Sájarov (físico nuclear) y Sergei Korolev (ingeniero aeroespacial) para hablen de sus cosas.

Para empezar a trabajar Korolev pide una estimación de la masa que debe elevar y Sájarov estima que unas cinco toneladas.

Esas cinco toneladas resultaron ser excesivas (el error de cálculo que he mencionado antes), motivo por el que el misil R7 Semiorka resultó ser desproporcionado comparado con otros de la época. Pero ese exceso de capacidad puso a la URSS a un paso de la órbita terrestre.

El misil R7 Semioka fue el patriarca de una familia de cohetes que todavía se usa. Por cierto: R7 Semiorka es un pleonasmo, «semiorka» significa «el séptimo». Otro por cierto: La «R» de R7 viene de «roketa», cohete, tomado del «rocket» inglés.

Con la ventaja que les proporcionaba el R7, la URSS demuestra enseguida su superioridad en el espacio.

  • 14/10/1957: Sputnik 1
  • 13/11/1957: Sputnik 2, Laika
  • 12/04/1961: Vostok 1, Yuri Gagarin
  • 16/06/1962: Vostok 6, Valentina Tereshkova

Por supuesto, en plena guerra fría, la superioridad soviética en el espacio es inadmisible para los EEUU, así que en mayo de 1961 Kennedy hace una promesa:

We choose to go to the Moon… / Elegimos ir a la Luna…

La carrera espacial ha comenzado.

Toca preguntarse: ¿pudo haber ganado la URSS la carrera a la Luna?

El coste del programa Apolo hasta 1969 fue de entre 20 y 25 mil millones de dólares, el de los programas lunares de la URSS desde 1965 a 1973 fue de unos 7.200 millones de dólares.

Así pues, la pregunta queda respondida: la URSS no pudo ganar porque no puso suficientes recursos.

Pero es que, además de no poner recursos, la URSS los empleó mal, dividiéndolos en varios programas que a veces se solapaban, cancelando programas a medias perdiendo todo lo invertido en ellos…

En julio de 1962 la NASA ya tenía una arquitectura de misión clara: Encuentro en órbita lunar (Lunar Orbit Rendez-Vous, LOR) mientras que la URSS todavía barajaba varias opciones.

Inicialmente la URSS optaría por una arquitectura de encuentro en órbita terrestres (Earth Orbit Rendez-Vouz, EOR) en la que los elementos serían lanzados mediante cohetes N-1, diseñados en la oficina OKB-1 de Sergei Korolev.

Mientras la oficina OKB-1 de Sergei Korolev trabajaba en una arquitectura EOR con el cohete N-1, entre 1962 y 1964 la OKB-52 de Vladimir Chelomei trabajaba en paralelo en una arquitectura de ascenso directo con su cohete UR-700.

En 1963 la OKB-1 de Korolev cambia de arquitectura y pasa a una LOR, muy similar a la del programa estadounidense de la NASA, formada por un cohete N-1 con un módulo de alunizaje LK y una Soyuz modificada.

Debido a dificultades técnicas, el cohete N-1 debía ser construido en y lanzado desde Baikonur por lo que, a pesar de ser más potente, tenía menos capacidad de poner carga en orbita baja terrestre (Low Earth Orbit, LEO) que el Saturno 5 de la NASA: 97 tn del N-1 frente a las 120 tn del Saturno 5, por lo que los vehículos lunares eran también menores.

En 1964 se reorganizan los programas lunares soviéticos:

El programa N-1+LK de Koroloev se mantiene, pero el de ascenso directo de Chelomei se cancela y es sustituido por otro, también de Chelomei, que no busca ya posar un cosmonauta en la Luna (han dado esa carrera por perdida), sino salvar su orgullo circunorbitando la Luna antes que NASA.

Así, en 1964 tenemos a:

  • La OKB-1 de Korolev trabajando en el N1 con motores de kerolox NK-15 de la OKB-276, y
  • la OKB-52 de Vladimir Chelomei trabajando en el UR-500 (antecesor de Protón) con motores hipergólicos RD-253.

Mientras, la NASA tiene un programa bien definido y mejor financiado

La puntilla al programa lunar soviético viene en 1966, con la muerte de Sergei Korolev. Éste es sustituido por Vasily Mishkin, pero Mishkin carece del carisma y capacidad de liderazgo de Korolev.

Así, los últimos coletazos de la carrera espacial son:

  • 18/03/1965: Paseo espacial de Alexei Leonov
  • 16/03/1966: Acoplamiento de la Gemini 8 con el módulo no tripulado Agena
  • 24/12/1968: El Apolo 8 circunorbita la Luna
  • 16/01/1969: Acoplamiento de Soyuz 4 y 5 tripuladas ambas, que realizan un intercambio de tripulación
  • 20/07/1969: El Apolo 11 se posa sobre la Luna

Así, la URSS no pudo ganar la carrera espacial por dos motivos:

  • a.) No puso suficientes recursos para competir con el programa de la NASA, y
  • b.) los recursos que destinó estuvieron fragmentados en programas paralelos que se aprobaban y cancelaban.

¿Veis el paralelismo con la situación actual?

Hace más de diez años que China está desarrollando (¡y financiando!) un programa lunar con una fecha límite: 2030. Si habéis seguido este programa, sebréis que ha ido evolucionando, perfilándose mejor a lo largo del tiempo… pero que no ha cambiado sustancialmente.

Mientras tanto, la NASA:

  • ha aprobado y cancelado programas (Constellation, Gateway, Artemisa…),
  • no tiene un vehículo definido (Starship LHS, Blue Moon…),
  • ningún programa tiene garantizada la financiación en la próxima Administración,
  • ¡no tiene ni trajes,…

Es decir: la situación de la NASA ahora es más parecida a la de la URSS en los ’60 que a lo que fue entonces.

Así, en la actualidad, frente a una NASA dubitativa, que no se decide por un programa, que cambia de planes con cada Administración, y que no acaba de destinar fondos suficientes a ninguna propuesta, tenemos a una China decidida que lleva más de una década siguiendo y financiando un programa con objetivos, presupuestos y plazos claros.

Por eso, aunque Artemisa II haya sido un éxito, mi apuesta por el próximo alunizaje tripulado va con China.

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