Este hilo fue publicado en BlueSky el 1 de octubre de 2023 (y previamente en lo que fue Twitter, en una fecha que no recuerdo).


Trata sobre el urbanismo de adosados con jardín, una forma de urbanismo que me resulta odiosa no sólo por su desproporcionado consumo de recursos sino, también, por su falsa apariencia de ser ecológica.
Este hilo surgió a raíz de una conversación acerca de lo ecológicas (o no) que son esas idílicas urbanizaciones de viviendas unifamiliares. Contra lo que pueda parecer, lo son bastante menos que cualquier barrio densamente poblado, y creo que merece una explicación.
Uso de superficie
Aquí vemos una urbanización de unifamiliares con jardín y un barrio de edificios altos con plazas duras.


El primero emplea unos 1.100 m2 para una familia de unos cuatro miembros, de los cuales unos 200 m2 son urbanizados (sólo cuento como urbanizada la calle, no cuento como tal la casa ni el jardín). El segundo barrio emplea unos 1.450 m2 para diez plantas de cuatro manos de viviendas, lo que a 3,5 personas por vivienda son 140 personas.



Es decir, los unifamiliares requieren 275 m2 de superficie y 50 m2 de urbanización por persona, y el barrio urbano poco más de 10 m2. Dicho de otra forma: una urbanización de unifamiliares requiere 5 veces más terreno urbanizado (incluso suponiendo que la casa y el jardín no son terreno urbanizado… ¡que lo son!) y 27,5 veces más superficie que el barrio urbano (y hay barrios aún más densos que ese).
¿Qué significa esto?
Madrid tiene un área metropolitana en la que viven unos 6,77 millones de personas. Si pusiéramos a esa gente (insisto: Madrid metropolitano, no CAM) a vivir en viviendas unifamiliares necesitaríamos 6,77 × 109 m2 ó 6.770 km2, algo más que la superficie de la provincia de Castellón.

Pérdidas en suministros
Pero la superficie ocupada es sólo parte del problema. Las pérdidas de agua en las conducciones se da, principalmente, en las uniones, lo que significa que cuanto más larga es la conducción más agua se pierde. Y aquí volvemos a nuestros dos barrios.
Podemos asumir la típica conducción de agua bajo la acera o la calle. En ambos barrios, la unidad considerada (parcela o portal) tienen una longitud similar (entre 20 y 25 m) pero en uno de los barrios esa longitud alimenta a unas cuatro personas y la otra a 140.


Es decir, que cada persona del barrio de unifamiliares tiene asociada una pérdida de agua 35 veces superior a la pérdida asociada a los vecinos del barrio de edificios altos. Con todos los costes que esto supone no sólo de agua, sino de energía y productos químicos empleados en los tratamientos potabilizadores, el sobredimensionamiento de las instalaciones para tratar un agua que después se pierde…
El hecho de que las pérdidas se dan en función de la longitud de la línea de suministro es también aplicable a la distribución eléctrica y a las pérdidas en saneamiento. En todos los servicios suministrados, la eficiencia es mayor en los barrios densos.
Transporte
Lo anterior se refiere sólo a superficie y suministros, pero no es derroche de recursos que se da en los barrios de unifamiliares respecto a los densamente poblados; también están los medios de el transporte empleados en cada tipo de barrio.
En los barrios menos densos apenas se justifica el uso de autobús, por lo que el principal medio de transporte es el coche privado; en los barrios más densos llega a compensar la construcción de tranvías y metro, con intensidades de miles de pasajeros por hora y reducidas emisiones de CO2.
Además, los barrios de bloques de viviendas tienen comercio a pie de calle y oficinas, por lo que para muchas compras y trámites se emplea el método de transporte más eficiente que existe: caminar. En los barrios de unifamiliares las compras se realizan en centros comerciales y la dependencia del vehículo privado es total, con lo que eso supone: tráfico, emisiones, ruido, ocupación de calle…




En resumen: los barrios de unifamiliares son un despilfarro de recursos tales como el terreno o el agua, suponen una ineficiencia (y pérdida) en servicios suministrados y producen un gasto desmesurado de energía con lo que esto significa en emisiones de CO2.
Por lo que, por antiintuitivo que pueda parecer, un barrio céntrico de cualquier ciudad, con sus bloques de viviendas, plazas duras, tiendas y metro es mucho más eficiente y ecológico que una urbanización de casitas con jardín.


No puedo dejar de mencionar el libro Ciudad feliz un crudo retrato del urbanismo de los suburbios estadounidenses y del terrible daño que ha causado a las familias que creyeron mudarse a un paraíso ideal de casa con jardín y que ahora viven atrapados en una trampa económica y social sin salida.
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