Este hilo fue publicado en BlueSky el 27 de septiembre de 2023 (y previamente en lo que fue Twitter, en una fecha que no recuerdo).

Trata sobre el magenta, el color que no existe y lo que eso puede decirnos de nuestra percepción del color.
El magenta no es un color real, no existe en la realidad, sino que es una ilusión de nuestro cerebro intentado entender un espectro continuo con un muestreo parcial.
Para empezar, todo color existe sólo en nuestra mente. En el mundo físico existen las ondas electromagnéticas que tienen distintas frecuencias, algunas de ellas estimulan determinadas células de nuestras retinas y esto crea señales nerviosas que llegan a nuestro cerebro.
Pero el color como tal es una interpretación que nuestra mente hace de cómo percibimos esa cadena de estímulos que empieza con un fotón impactando en uno de los conos de nuestra retina.
Fijaos bien en estas dos imágenes. Una es la que podría venir en un libro de física: una onda electromagnética de longitud de onda variable de la que el espectro visible es sólo una fracción y en la que cada color está asociado a una longitud de onda concreta; la otra es una rueda de color que podría venir en cualquier manual de diseño gráfico o de pintura. Fijaos bien: hay algo que tendría que llamar vuestra atención.


La del libro de física (la del espectro real), es una línea que va del rojo al violeta, pero la otra, la del manual de diseño gráfico (la del color percibido), es una rueda que cierra con el magenta. ¿Qué pasa ahí?
Para entender por qué los manuales de diseño gráfico muestran una rueda de color cerrada donde un libro de física da un espectro lineal abierto tenemos que entender cómo el color estimula nuestras retinas. Mirad bien: no toda frecuencia de luz provoca una misma respuesta.

No todas las frecuencias estimulan los conos de nuestras retinas por igual: algunos conos son estimulados por el azul, otros por el verde, otros por el rojo (de aquí que los colores primarios aditivos sean el rojo, «Red» en inglés; verde, «Green»; y azul «Blue»; RGB). La respuesta de los conos a cada frecuencia no es simple, biunívoca ni lineal; algunas frecuencias estimulan más que otras, hay solapamientos…
¿Y qué pasa si a nuestros ojos llega una frecuencia amarilla?
Si a nuestros ojos llega luz amarilla (la correspondiente a unos 580 nm) ésta estimula conos rojos y verdes y nuestro cerebro interpreta el amarillo. Es decir: a nuestros ojos llega luz amarilla (580 nm) que estimula conos rojos y verdes porque no tenemos conos amarillos, y nuestro cerebro interpreta (completa, rellena… como prefiráis) que lo que ha debido llegar es un amarillo, porque es la forma más lógica de estimular esos dos tipos de conos simultáneamente.
Los monitores aprovechan esa forma de nuestro cerebro de interpretar las señales que recibe para crear colores. Un monitor no tiene píxeles verde melón, ni rojo bermellón ni gris marengo; tiene píxeles rojos, verdes y azules (RGB). ¿Para qué mas, si los ojos no los van a ver? Nuestros ojos sólo reaccionan al rojo, al verde y al azul. ¿Para qué gastar dinero y tecnología en píxeles inútiles? Así, un monitor, para mostrar amarillo, en su lugar muestra rojo y verde y el cerebro completa el amarillo. Fácil, barato, eficiente…

Pero yo había venido a hablar del magenta que cierra la rueda de color de un manual de diseño pero que no viene en el libro de física. ¿Qué tiene que ver toda la verborrea anterior con el fantasmagórico magenta que aparece en un manual de diseño pero no en un libro de física?
Repasemos un poco lo que he dicho y veréis el truco.
- a.) Si a nuestros ojos llega luz de 580 nm (amarilla) ésta estimula los conos rojo y verde y nuestro cerebro interpreta amarillo.
- b.) Un monitor aprovecha eso para engañarnos creando el amarillo a partir de píxeles rojos y verdes.
Es decir: el amarillo real (580 nm) y la suma rojo + verde son indistinguibles para nuestro cerebro.
- i.) ¿Se estimulan conos rojos y verdes? Nuestro cerebro comprende que ahí hay un amarillo.
- ii.) ¿Conos verdes y azules? Ciano.
- iii.) ¿Rojos y azules? Magenta.
¿Magenta? Sí, si nuestros ojos son estimulados por un rojo y un azul nuestro cerebro interpreta magenta. Pero, ¿Qué color real puede estimular conos rojos y azules?
Bien: si se estimulan conos rojos y verdes nuestro cerebro interpreta amarillo, vale, pero es que el amarillo sí existe; sí hay un color real, una longitud de onda física, los 580 nm que estimula los conos rojos y verdes que tiene a cada lado. Pero es que el rojo y el azul están en extremos opuestos del espectro físico real, el verde está en medio. No hay una frecuencia electromagnética que pueda estimular los conos rojos y azules sin estimular también el verde de la forma que el amarillo sí puede estimular rojo y verde.
Pero no es imposible que nuestros conos azules y rojos sí sean estimulados por separado sin que lo sea el verde. Recibimos mucha información visual, mucha luz proveniente de muchos sitios y cosas. La combinaciones posibles son infinitas. Puede haber estímulo rojo y azul, y cuando hay estímulo visual rojo y azul, nuestro cerebro hace algo que sabe hacer bien: interpreta, completa, rellena… y crea el magenta, como lo hace con el amarillo cuando recibe rojo + verde, con la diferencia de que el amarillo sí existe (580 nm) y el magenta no.
Ahora pensad en algunas implicaciones de esto. Los colores posibles (los de nuestro cerebro, los que percibimos, no los reales del espectro) son la combinación de tres elementos: rojo, verde y azul. Es decir, es un espacio tridimensional. ¡El color es un cubo!

Pero nuestros monitores (y las páginas de nuestro manual de diseño gráfico) son planas. Por eso las paletas de colores que se muestran en pantalla son incompletas y los programas de dibujo añaden un segundo control linear para seleccionar la profundidad.

Por otra parte, nuestros monitores, pantallas, los receptores de nuestras cámaras digitales… leen y pintan en RGB no porque sean los colores primarios, sino porque esos son nuestros colores primarios, los de nuestros conos.
Si nuestros conos fueran sensibles a otras frecuencias los colores primarios de nuestros manuales y dispositivos serían otros, y nuestros cerebros inventarían otros colores distintos al magenta.
Dad un salto más y pensad que no tuviéramos conos sensibles a tres colores, sino a cuatro (hay casos documentados) o más… o menos (algunas cegueras al color tienen que ver con esto).
Imaginad cómo será el mundo para la gamba arcoíris (gonodactylus smithii), con doce tipos de receptores distintos, para el visible, el infrarrojo, el ultravioleta… ¡incluso tiene receptores para percibir no colores, sino polarización! ¿Qué ve este animal?

[FIN]
